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La regla de las veinte conversaciones
La mayoría de founders se saltan la parte aburrida y van directos a construir. La parte aburrida es donde están las respuestas.
Antes de construir, ten veinte conversaciones reales con gente que sufre el problema — no amigos, no familia, no gente por educación. Veinte bastan para oír el mismo dolor repetido, y para notar cuándo no aparece.
Pregunta por la última vez que se toparon con el problema, qué hicieron y cuánto les costó. No vendas. Si te descubres explicando tu idea, has dejado de aprender.
Los patrones salen rápido. Tras veinte charlas, o no puedes dejar de oír la misma frase — o acabas de descubrir, casi gratis, que el problema que imaginabas no es el que la gente tiene.